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84.- ME ESTOY HACIENDO MAYOR

     Sí, decididamente, me asalta el desánimo. Estoy viejo, caduco. ¿Que por qué? He leído un libro de Thomas Bernhard y me ha gustado.

     Lo sé. Lo sé, es una prueba irrefutable de decadencia. Hace ya muchos años lo había intentado con otro libro, y en mi sano y correcto juicio lo tiré a las veinte páginas. Como debe ser. Pues el otro día me hago con una novelita que se titula El sobrino de Wittgenstein. Ciento cuarenta paginitas de letra enjuta y hoja escuálida. Me siento por la noche y …. ME LA LEO DE GOLPE 

    Qué vergüenza!

    B. nos cuenta la vida de su amigo Paul W. De joven era un rico Playboy al que le gustaban las chicas guapas y los coches de carrera (¡anda que era tonto el tío!) Y de mayor va degenerando, pierde su fortuna, supongo que su encanto, entra en continuas depresiones que obligan a internarlo numerosas veces en un sanatorio siquiátrico y, en suma, camina directo a la decadencia, hasta el punto que acaba enterneciéndose cada vez que contempla a un pobre (cuando esto le pasa a un rico es que está muy acabado). Pero junto a la vida de crápula bebedor, este W. es un gran experto en música y otras artes. En suma un personaje curioso.

   Pero además en torno a la narración aparecen una serie de temas incidentales, al parecer recurrentes en Bernhard. La enfermedad: El sano si es sincero, no quiere tener nada que ver con el enfermo, no quiere que le recuerden la enfermedad y con ello, como es natural y lógicamente, la muerte. Los sanos quieren estar entre ellos y con sus iguales, y en el fondo no toleran a los enfermos“. Los premios literarios: Aceptar un premio no quiere decir otra cosa que dejarse defecar en la cabeza, porque le pagan a uno por ello. He sentido siempre las concesiones de premios como la mayor humillación que cabe imaginar” Nota.- Pero no dejó de aceptar ni uno solo si conllevaba compensación económica. No elude ni siquiera la autoflagelación: “Evitamos a los marcados por la muerte y también yo cedí a esa bajeza … No tengo buen carácter. Sencillamente, no soy buena persona. Me aparté de mi amigo – Paul W. se hallaba solo, viejo y enfermo- lo mismo que sus otros amigos, porque como ellos quería apartarme de la muerte

     Después de leer este librito e indagar un poco sobre la vida y la obra de Bernhard, hay una palabra que resume su vida: IRRITACIÓN. Irritó a sus amigos y familiares, a sus convecinos, a sus paisanos, a los políticos y autoridades de su país y por encima de todo y de todos, a sí mismo.

     Manda narices.

Sobre los Wittgenstein: http://observadorglobal.com/los-wittgenstein-el-siglo-xx-en-una-familia-n2301.html

Y como prueba de su irritabilidad: http://thekankel.blogspot.com/2009/10/mis-premios-de-thomas-bernhard.html

83.- JUAN PINILLA

       Con el propósito de renovación constante de este blog iniciamos nueva sección: “Biografías ilustres”. Los datos han sido extraídos de la Wed Soplapedia 

       Juan Pinilla nació en Carrión de Calatrava en el año de gracia de 1526. Su madre le había premuerto unos pocos meses antes, de unas tifoideas mal prendidas y, en cuanto a su padre, nunca se supo de manera fehaciente quien era: unos decían que fulanito otros que menganito … El hecho de que poco antes de morir, su madre chillara desde el lecho del dolor aquello de “Sinforiano, hijo de puta, mira que bombo me hiciste” nunca fue considerado en el pueblo una declaración fiable, dada su ofuscación mental previa a la muerte. Todo este preámbulo viene a cuento de decir que cuando se produjo el nacimiento en casa de los abuelos paternos, que ocupaban una solitaria granja a las afueras de la población, el pobre Juanito solo fue recibido por dos pobres viejos, un gato tiñoso, y una comadrona desdentada. Tan triste comitiva no fue más que el aviso premonitorio de lo que sería una niñez solitaria y retraída que marcaría de manera indeleble su carácter con el signo de la soledad.
       Juanito empezó a ir a la escuela a los siete años y desde el principio destacó por su retraimiento y por su portentosa inteligencia. Sobra decir que la suma de ambas cualidades no le sirvió para granjearse las simpatías de sus compañeros de clase que le castigaron abiertamente con la indiferencia cuando no con la manifiesta enemistad.
       Al acabar la escuela, sus compañeros iniciaron su vida adulta como agricultores, comerciantes, o viajantes de ganado, como correspondía a su tiempo y situación. En cuanto a Juan, les dijo a sus abuelos que ninguna de esas tareas menores eran acordes con sus méritos y que él que estaba llamado, por su inteligencia, a más altos cometidos. Sus abuelos le previnieron de que dado que ya habían alcanzado la vestusta edad de 142 años, era conveniente que estuviera preparado para valerse por sí mismo. Pero él les contestó que no se preocuparan, que tenía claro lo que quería ser en la vida: inventor; y que a buen seguro que pronto descubriría algo que le permitiría obtener unos holgados ingresos En los próximos meses, la casa familiar se llenó de libros, manuales de instrucciones y diversos cachivaches que Juan recibía por correo desde la Universidad Tecnológica de Nebraska.
       Finalmente un día le dijo a su abuela (su abuelo, hastiado de la vida insulsa que llevaban en la granja, se había fugado con una palafrenera a la que había conocido en el pub del pueblo): “Lo tengo, abuela, lo tengo. Iré a presentarle mi invento a las autoridades y pronto nadaremos en la abundancia”. Así que llevando una caja de madera, en cuyo interior se encontraba el invento, se dirigió al Consistorio Municipal, donde previamente había sido citado por el cómite de expertos. En la sala de reuniones se hallaban el Alcalde, el Ingeniero Mayor, el guardarraíles (puesto en aquel entonces de escaso relieve al no existir todavía los trenes) y el porquero comarcal. Ante todos ellos, abrió la caja y sacó de dentro unas cintas de tela que expuso a la atención del respetable. Los miembros del comité miraron las cintas, se miraron entre sí, observaron a Juan y finalmente el Alcalde preguntó: “¿Y?…” Con gran parsimonia y no poco orgullo, Juan dijo: “Señores esto es un barboquejo”. Como no recibiera respuesta, añadió: “Sirve como correa que asida a cada lado del casco pasa por debajo de la barbilla. Así no se cae el casco”. Los miembros de la comitiva se miraron con estupor y el Ingeniero finalmente preguntó: “¿Y qué es un casco y para que sirve?”. Juan contestó: “un casco es como un sombrero, pero de metal, que se ponen los soldados en la cabeza y les protege de las balas y la metralla. Gracias al barboquejo los soldados de nuestros ejércitos llevarán el casco bien sujeto y se salvarán muchas vidas” El ingeniero volvió a preguntar: “¿Y que son las balas y la metralla esa?” Aunque la conversación se prolongó un rato más, Juan Pinilla comprendió que su causa estaba perdida. La ignorancia de sus contemporáneos y su escasa visión de futuro les impedía apreciar el valor de sus conocimientos. Finalmente, los miembros del comité despidieron con cierta condescendencia paternal a nuestro héroe que abandonó el local humillado.
      Cuando llegó a su casa se encerró en su habitación y lloró amargamente. Después de tranquilizarse un poco miró el dispositivo de forma cuadrangular que tenía sobre una mesa. Lo puso en marcha y sobre la etérea pantalla se empezaron a ver las imágenes de una corrida de toros. Ofuscado por la ira, agarró un azadón que tenía a mano y destrozó el invento. “Si no entienden la utilidad de un barboquejo, como van a entender ésto” pensó.

82.- AUSTER MUY VISIBLE

     Leyendo las páginas culturales de la Voz de Galicia me entero de que se ha publicado una nueva novela de Auster. Su título: Invisible. Leo la reseña y el que la escribe dice que es una de las mejores novelas de Auster.

      En cuanto puedo me hago con un ejemplar.

      Tarde de otoño, triste y lluviosa. Perfecta para Auster. Empiezo la lectura.  Aparecen tres personajes.    Adam Walker nos cuenta en primera persona como conoce a la pareja formada por Rudolf Born y Margot. Las descripciones son buenas, los caracteres están bien definidos y los diálogos son inteligentes y ágiles. Todo comme il faut. Este A. ha depurado cada vez más su arte. Narra con fluidez y siempre resulta ameno. En la primera parte de la novela se producen un par de hechos importantes, sobre todo uno muy traumático,  que está claro va a constituir una experiencia  en la vida de Adam que le marcará.

         Una paradita, comisqueo y a seguir, que después de un momento cumbre, presumo que la novela va a ponerse intensa.

         ¿¿¿¿¿¿¿¿     ?????????

        No voy a desvelar el argumento. Para nada. Pero lo cierto es que a medida que avanza la novela, en vez de alcanzar intensidad narrativa, por el contrario se diluye el argumento,  se pierde fuerza dramática y se difuminan los personajes, caminando hacia la invisibilidad. Invisible/invisibilidad, je je!  Lo pillas?

        Perdón. Ejem.

        Decía Flaubert algo así como que el autor debía ser  como Dios, omnipresente en su creación pero invisible en su obra, sin dejarse notar (la cita a Flaubert la introduzco a fin de atemperar con el cultismo el momento chusco de hace un par de párrafos. Hago como A. en su novela: explica al lector su estrategia literaria. ¿Pelín chungo, no?).  Me parece que en esta novela  Auster está muy presente, no sé si demasiado. Mucho cambio de narrador (del yo al tú o al él), de perspectiva, de  espacio y tiempo, y, por el contrario, a mi juicio, poca  coherencia. Creo que una gran novela debe ser como una máquina bien ensamblada en la que las piezas encajan, unas sostienen y complementan a las otras y ninguna sobra ni falta. Este no es el caso.

     Bien sabe Dios que aprecio a este hombre, pero la lectura de Invisible es como sentarse a la mesa a esperar un gran festín y que nos sirvan un par de hamburguesas con bacon y queso, un par de coca-colas y de postre un helado y café. Vale. No está mal. Pero no es un festín. 

81.- CONSEJOS KEROUAC

    

     Los maestros de La periódica revisión dominical, recogen en uno de sus magníficos dossieres, los principios del escritor Jack Kerouac sobre lo que éste llama “Credo y técnica de la prosa moderna“. Circulan por ahí listas de consejos para todo tipo de actividades, pero esta lista de K. me ha gustado especialmente por su tono lúdico e imaginativo y porque no solo puede aplicarse a la literatura o el arte sino a la vida misma. Para saber más de K. acudir a La periódica; es algo más que un escritor “beatnikc”.

1. Cuadernos de notas secretos, garabateados, y páginas salvajemente escritas a máquina, para tu propia felicidad.

2. Sométete a todo, abierto, escuchando.

3. Intenta no emborracharte fuera de casa.

4. Enamórate de tu propia vida.

5. Lo que sientas encontrará su propia forma.

6. Sé el santo ingenuo de tu imaginación

7. Sopla tan profundo como quieras soplar.

8. Escribe lo que creas insondable, desde lo hondo de tu imaginación.

9. Las inexpresables visiones del individuo.

10. No le des más tiempo a la poesía del que precisa con exactitud.

11. Cosquillas visionarias temblando en tu pecho.

12. Sueña en trance permanente los objetos que están delante de ti.

13. Deshazte de tus inhibiciones literarias, gramaticales y sintácticas.

14. Como Proust, sé un viejo fumado del tiempo.

15. Di la verdadera historia del mundo en un monólogo interior.

16. La joya central del interés es un ojo dentro de un ojo.

17. Escribe para recuerdo y asombro de ti mismo.

18. Sé conciso en una mirada aguzada, nadando el mar del lenguaje.

19. Acepta para siempre el fracaso.

20. Cree en el sagrado contorno de la vida.

21. Esfuérzate en describir el fluido que ya existe en tu mente.

22. Si te detienes, no pienses en la palabra mas que para ver mejor la imagen.

23. Síguele el rastro a cada día, en el bálsamo de las mañanas.

24. No temas o te avergüences del conocimiento, el lenguaje o la dignidad de tu experiencia.

25. Escribe para que el mundo vea la exacta imagen que tienes de él.

26. Un libro-película es una película en palabras, la forma visual americana.

27. Alaba el Carácter del Parpadeo de la inhumana soledad.

28. Composición salvaje, pura, indisciplinada, venida de dentro, alocada si es posible.

29. Eres un genio siempre.

30. Director-Escritor de películas Terrenales, auspiciadas y protegidas por el Cielo.

       Y a continuación, lo mismo pero en inglés, por aquello de dar a este blog un tono cosmopolita (no porque yo entienda un carajo esa lengua propia de bárbaros):

   BELIEF & TECHNIQUE FOR MODERN PROSE

1. Scribbled secret notebooks, and wild typewritten pages, for yr own joy
2. Submissive to everything, open, listening
3. Try never get drunk outside yr own house
4. Be in love with yr life
5. Something that you feel will find its own form
6. Be crazy dumbsaint of the mind
7. Blow as deep as you want to blow
8. Write what you want bottomless from bottom of the mind
9. The unspeakable visions of the individual
10. No time for poetry but exactly what is
11. Visionary tics shivering in the chest
12. In tranced fixation dreaming upon object before you
13. Remove literary, grammatical and syntactical inhibition
14. Like Proust be an old teahead of time

15. Telling the true story of the world in interior monolog
16. The jewel center of interest is the eye within the eye
17. Write in recollection and amazement for yourself
18. Work from pithy middle eye out, swimming in language sea
19. Accept loss forever
20. Believe in the holy contour of life
21. Struggle to sketch the flow that already exists intact in mind
22. Dont think of words when you stop but to see picture better
23. Keep track of every day the date emblazoned in yr morning
24. No fear or shame in the dignity of yr experience, language & knowledge
25. Write for the world to read and see yr exact pictures of it
26. Bookmovie is the movie in words, the visual American form
27. In praise of Character in the Bleak inhuman Loneliness
28. Composing wild, undisciplined, pure, coming in from under, crazier the better
29. You’re a Genius all the time
30. Writer-Director of Earthly movies Sponsored & Angeled in Heaven

80.- PALIDO FUEGO

    Poco a poco prosigo mis andanzas por los parajes Nabokovianos, tránsito que con interrupciones, inicié hace unos meses. Primero fue Risa en la oscuridad, le siguió La verdadera vida de Sebastián Knight y ayer concluí Pálido fuego, de los tres el que más me gustó.  Por cierto, que hacía mucho tiempo que no me daba un atracón lector como el de ayer. Leí sin interrupción las ciento treinta páginas que me quedaban del libro de N. y me leí entero, de una sentada, un librito de Bernhard del que hablaré aparte. Unas cinco horas, sin apenas parar, salvo para ingerir dieciocho empanadillas de bonito y cumplir con los mínimos vitales propios de nuestra especie. 

     Pálido fuego es Nabokov en estado puro.  Su protagonista, Charles Kinbote, es lo suficientemente impertinente, pedante y asocial como para alcanzar el olimpo de los personajes de N.  Nos cuenta en primera persona su peripecia personal inmiscuyéndose de manera odiosa en la vida del poeta John Shade, nos ilustra sobre la historia de su imaginario  país de origen, Zembla, y por el camino salpica la narración de detalles de erudición, juegos lexigológicos, reflexiones brillantes, bromas escatológicas, críticas impenitentes y demás elementos característicos del gran Vladimir de los que aquí hace gala de manera incontenida.

    Posiblemente a Manu y Bob no les gustaría, porque están en otra onda. Por la escasa resonancia que aprecio en los post relativos a Nabokov me doy cuenta que debe ser un escritor parcialmente olvidado. En las estanterías de las librerías siempre hay algún libro de él, casi siempre Lolita o Ada y el ardor, poco más. Bueno, ya es una mayor posteridad de la que alcanzan la mayoría de los escritores. ¿Que tal se venderá ahora el en vida omnipresente Cela? No creo que demasiado.

        Aunque no es ni mucho menos un párrafo que represente de manera especial el estilo de Pálido fuego, me apetece transcribir la descripción que Nabokov hace de uno de los personajes de la novela, el anunciado asesino Gradus, porque en su breve descripción reconocí la esencia de muchas personas que observamos en nuestra vida diaria e incluso en la pública. Gradus es un ser vulgar, mezquino y levemente amargado que se involucra en la revolución Zemblana. De él dice N: :”Simples resortes y espirales producían los movimientos internos de este hombre mecánico. Podía haber sido calificado de puritano. Una aversión esencial, formidable en su simplicidad, invadía su alma obtusa: aversión a la injusticia y al engaño. La unión de ambos -siempre iban juntos- le inspiraba un repudio terco y apasionado que no tenía ni necesitaba palabras para expresarse. Una aversión como esa hubiera merecido elogios de no haber sido el subproducto de la irremediable estupidez del individuo. LLamaba injusto y engañoso a todo aquello que superaba su entendimiento. Adoraba las ideas generales y lo hacía con un aplomo pedante. Lo general era divino, lo concreto diabólico. Si una persona era pobre y otra rica no importaba lo que había causado la ruina de uno o la riqueza del otro; la diferencia misma era injusta, y el pobre que no la denunciaba era tan malvado como el rico que la ignoraba. Las gentes que sabían demasiado, científicos, escritores, matemáticos, cristalógrafos, etc., no valían más que los reyes o los sacerdotes: todos detentaban una parte injusta del poder que habían quitado con imposturas a los otros. Un hombre sencillo y honesto debía esperarse alguna mala jugada astuta de parte de la naturaleza y de su vecino“.

    ¿No conocen a gente que encajaría en esta descripción?

    

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

                                            ME ADHIERO.- FDO.- OESIDO

        Media tarde  en el centro de La Coruña.  Llueve.  Necesito rellenar media hora de tiempo muerto. Me sumerjo en el sótano de la Fnac, sin más propósito que echar un vistazo a las novedades.  Nada más avanzar por el pasillo lateral correspondiente a los libros ya veo una presencia novedosa: nuevo libro de Luis Landero, Retrato de un hombre inmaduro.  Ya empezamos a fastidiarla. Lo trinco.

       Me dirijo, por hacer algo, a la sección de libros de autores extranjeros en edición cara. Todo en orden, de la A a la Z, y de izquierda a derecha. Me gustan las cosas predecibles y controlables. Aquí las ediciones caras, allí las de bolsillo. Aquí los autores de lengua hispana, allí los de otras lenguas bárbaras. Todo en orden. Hace dos meses casi me da un soponcio cuando trasladaron las novedades a donde antes estaban los libros en lengua extranjera, los libros de lengua extranjera a donde estaban los autores en castellano y los autores en castellano a donde estaban las novedades. Y para colmo condenaron las biografías a la parte baja de un estante central. Se le puede hacer ésto a un cliente habitual?

      Fijando la vista por aquí y por allá me detengo en la letra B. Dino Buzzati. Tengo desde hace siglos El desierto de los Tártaros, encuadrado en un coleccionable de los que vas comprando un libro todas las semanas en el quiosco. Biblioteca Borges, se llamaba la colección. Cojo otro libro de Buzzati, El secreto del bosque viejo. Tiene una cinta de papel envolviendo la novela según la cual no sé quien me dice que es increíble que haya llegado hasta aquí sin haber leído esa joya literaria. Como soy susceptible a los requerimientos perentorios, casi me lo llevo. He dudado un momento, pero en ese momento han llegado tres adolescentes ruidosas que se han metido en medio y me he tenido que apartar de la estantería. Como ni ellas son nínfulas ni yo soy Humbert Humbert, me alejo de su agobiante presencia.

    Es normal ver  jovencitas en grupo escarbando entre los libros. Nunca jovencitos. Estos están viendo los juegos de la Playstation. Una razón más para pensar que el mundo será de las mujeres, cuando llegue el momento en que sean tan estúpidas que decidan hacerse con él.

    Me paro en el medio de la zona central. A la izquierda hay un taburete y medio recostado en él un joven que lee absorto un libro. Me llaman la atención las manos con las que aguanta el libro. Son manos rudas, de dedos gruesos y uñas bregadas. Manos de trabajador manual. No son las manos que más abundan sobando las solapas de los libros. Me gustaría saber que libro está leyendo, pero no consigo verlo.

    Bueno, voy hacia la salida y veo otra novedad que no había advertido al entrar. Nuevo libro de Murakami, El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas. Vaya.  Y de pasada, no he dicho que antes de la B, paré en la C de Calvino. Como el que no quiere la cosa he pillado Las ciudades invisibles.

    Voy a pagar a la caja. El dependiente, un tiarrón de unos veinticinco años, metro noventa y ciento veinte kilos de peso, me comenta: “A ver que le parece el último de Murakami“. Sonrío levemente. Insiste: “¿Cual es que más le gusta de Murakami?”. Por decir algo le contesto que Crónica del pájaro que da cuerda al mundo y Kafka en la orilla. Me dice que el coincide en lo de Crónica, que el del Carnero salvaje muy heavy y que está con Kafka en la orilla. Nos despedimos como viejos camaradas.

     Salgo a la calle y sigue lloviendo.  Una tarde parda y fría de invierno.  Los colegiales estudian. Monotonía de la lluvia en los cristales.

    

  No me quiero referir en este post a los numerosos libros que todos los lectores abandonamos sin terminar (con los cuales en mi caso se llenaría un océano de sabiduría), sino en concreto a aquellos cuyo abandono no reconoceríamos en una tertulia literaria o en distendida e intelectual charla; por lo tanto la aliteración es importante: inconclusos e inconfesables.  Allá va una pequeña muestra de mis miserias literarias.

       Los hermanos Karamazov. Esta es la obra cumbre de mi particular historia de inconclusiones. Juro por mis muertos que adoro a Dostoievski; he leído casi toda su obra menor (en páginas no en calidad) pero tengo problemas con sus tochos. Llevo treinta años leyendo los hermanos K ¿Hay una mayor muestra de amor literario? Tengo varias ediciones de la obra, desde las obras completas de Aguilar hasta la que estoy manejando los últimos diez años, la edición de Cátedra, con traducción de Natalia Ujánova, que me parece excelente. Dimitri, Ivan y Aliosha son como de la familia, después de convivir con ellos tanto tiempo. En este momento voy por la página 601 de 1112.  De vez en cuando lo tomo, leo cincuenta o sesenta páginas y lo aparco.  En el fondo, lo que me sucede es que me ataca un poco el carácter débil, indeciso, poco prático de alguno de los personajes y no puedo aguantarlos mucho tiempo …

      El Ulisses de Joyce. Muy interesante, revolucionario e impecable. Fantástico para escribir tesis. En serio, me interesó mucho. Pero ¿es necesario leerlo entero? Leí la mitad o más aproximadamente en una edición infame de bolsillo de Bruguera, de la que se iban desprendiendo las hojas a medida que las superabas y de mayorcito me compré la edición impecable de Lumen para embellecer mi biblioteca. Salud Estephen Dedalus! continúa deambulando eternamente por las calles de Dublín que yo descanso en mi casita.

      Vayamos a la actualidad: Vasili Grossman y su Vida y Destino. Vale, ya lo sé, obra cumbre … epopeya … pues yo no superé las cien páginas. Y no me decía absolutamente nada, encefalograma plano. A lo mejor la cosa se iba centrando más adelante, no lo sé.  Por las páginas circulaban una serie de tipos, por aquí, por allá. De acuerdo, soy un PALURDO INSENSIBLE, pero ahí quedó … 

    Javier Marías y su trilogía Tu rostro mañana. Lo mismo. Marías es un excelente escritor. No hay duda. Pero con tendencia a ser autocomplaciente y pelín pelma. El primer tomo, Fiebre y lanza me gustó. Me enganché en la prosa envolvente del señor M. Pero el segundo, Baile y sueño, fue eso, sueño, mucho sueño y lo abandoné en la página 149 según indica la tarjeta enclavada en esta página. Pero aún tuve valor para adquirir el tercer tomo en bolsillo para no dejar inacabada esta monumental joya literaria.

   Y de momento lo dejamos aquí. Uf! qué liberación, que catarsis. Amigos lectores, animaros, confesar públicamente vuestros abandonos!

   Así que Bob, si no te va, déjate de suplicios chinos. Coges 2666 y lo tiras por la ventana, que la lectura es un divertimento, la vida son dos días y no nos vamos a amargar por un quítame allá esas pajas. (O mejor no lo tires, guárdalo, porque a lo mejor dentro de tres, cinco o veinte años te encantará; puede ser, te lo dice un viejo lector).

       P.D. Se me olvidaba mi más grave culpa puestos a confesarlo todo. Nunca he conseguido leer al completo El Quijote.  No puedo con el patético caballero y su obeso ayuda de cámara.

   Me tropiezo con él en el blog de Leox, hasta en dos ocasiones.  Hoy buceo en el blog de Mario y vuelvo a encontrarlo y de manera insistente.

    En otras partes de este blog hablo, hablan, del impulso irresistible que a veces sentimos hacia un escritor al que no conocemos o hacia una obra en concreto; la promesa de encontrar algo desconocido y maravilloso en la lectura de ese autor o libro nos acelera el pulso a los que somos apasionados lectores.

    Pero eso no me pasa con Manuel Puig.

     Cual es la promesa que esconde Puig? Hojeo su biografía en Wikipedia y no encuentro ningún dato que me entusiasme. No hay entrevistas que revelen un ingenio deslumbrante. No se ha casado con starlets de insinuantes curvas. No escandalizó a sus contemporáneos fugándose con el portero de su inmueble. Cual es tu atracción mediática MP?

           Veo la foto que he insertado en este post y pareces un joven desenfadado; he visto otras fotos posteriores, más mayor y con menos pelo; esto último me acerca a una cierta solidaridad capilar, pero no es suficiente.  

      Desde el punto de vista técnico se habla de sus innovadores diálogos que consiguen reflejar el mecanismo real de formación del pensamiento y su expresión oral.

      De pronto he recordado algo. Bajo al sótano y después de escarbar entre los libros (sección lengua castellana) encuentro un ejemplar de “La traición de Rita Hayworth“. Su portada es la que reproduzco en imágenes. Abriendo la primera página pone su precio: 290 pts. (unos 3 euros) y una fecha (29-III-82).

    Dentro hay una carta de la baraja (la sota de espadas) que se debió utilizar (¿fui yo?) para marcar el punto de lectura.  Veo en las páginas demasiadas letras. Pocos puntos y aparte para reposar un poco.

    Leo al azar: ¿Que es preferible estar desvelada o las pesadillas? Duerme ahora, pero se despierta de nada y “la culpa es tuya si el chico no aprende que los hombres no lloran, los hombres se las aguantan por dentro, pero no lloran” Berto cada vez que lloramos ” y vos mocoso un poco de obediencia a tu padre que no te quiero ver llorar más” y tiene razón porque él y el Hector se las aguantan, yo lloro porque las mujeres somos flojas y el Toto llora porque es un chico

    

            A veces, una sola obra engulle a un autor. Nabokov no es Lolita, ni Italo Calvino, según acabo de descubrir, es El barón rampante. Leox me puso en camino de Si una noche de invierno un viajero a través del post Subrayado I.  

      Su protagonista, “el lector”, (que somos cada uno de los que leemos el libro) por razones que se explican en la novela, cada día lee el primer capítulo de una novela distinta, novela que obedece a estilos, caracteres y personajes diferentes. Entre capítulo y capítulo discurre un hilo narrativo.         

      Es una continua declaración de amor por parte de Calvino al acto de leer y a los lectores.

    Parafraseando un conocido anuncio de televisión, este libro es un permanente homenaje a los que  que leen de noche, a los que leen de día, a los que leen sentados, o tumbados, en verano o en invierno, a los que leen vestidos, en pijama o desnudos, a los que prefieren leer antes de cenar o después de comer, desayunados o merendados, a los que leen en inglés, ruso, chino, gallego o portugués, a los que leen mucho, a los que leen poco, a los que leen ràpido, a los que leen despacio, a los que les gusta leer en voz alta, a los que usan un púlpito, a los que marcan con una doblez las páginas (desgraciados hijos de su madre), a los que secan flores entre los libros, a los que ordenan los libros en las estanterías por tamaño, a los que los ordenan por orden alfabético de autores, a los que leen libros de bolsillo, a los que prefieren ediciones caras, a los que tienen carnet de una biblioteca, o de dos, o de ninguna, a los que leen novelas policiacas, a los que prefieren las obras románticas, o de ambientación oriental, o ….

    Al final del libro, unos lectores reflexionan sobre el acto de la lectura y comentan aspectos con los que me identifico plenamente. Uno de ellos dice:

      ” El momento que más me importa es el que precede a la lectura. A veces el título basta para encender en mí el recuerdo de un libro que acaso no existe. A veces es el comienzo del libro, las primeras frases …. En suma: si a ustedes les basta con poco para poner en marcha la imaginación, a mi me basta con menos: la promesa de la lectura”

        Y otro reflexiona lo siguiente:

    “También yo siento la necesidad de releer los libros que ya he leído, pero en cada relectura me parece leer por vez primera un libro nuevo. ¿Seré yo que sigo cambiando y veo nuevas cosas que antes no había advertido? ¿O bien la lectura es una construcción que toma forma al juntar un gran número de variables y no puede repetirse dos veces siguiendo el mismo dibujo? Cada vez que trato de revivir la emoción de una lectura precedente, extraigo impresiones distintas e inesperadas, y no encuentro las de antes

      Y casi concluye el libro con lo siguiente:

      “¿Usted cree que toda historia debe tener un principio y un final? Antiguamente un relato sólo tenía dos maneras de acabar: Pasadas todas las pruebas, el héroe y la heroína se casaban o bien morían. El sentido último al que remiten todos los relatos tiene dos caras: la continuidad de la vida, la inevitabilidad de la muerte

                                            Editorial Siruela. Biblioteca Calvino. Traducción de Esther Bénitez.

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