Más Levrero que nunca

 co1  Bartleby me puso sobre la pista de Con L de mayúscula y entre los dos pude hacerme con dos nuevos Levreros. Empecé con la lectura de Caza de Conejos, en una magnífica edición de Libros del Zorro Rojo ilustrada por Sonia Pulido (edición subvencionada por nuestro amado gobierno).

Se trata de un libro hecho a base de pequeños textos (me encanta este formato amorfo) relacionados con el asunto que da título al libro: los conejos y su posible caza.

     “Fuimos a cazar conejos. Era una expedición bien organizada que capitaneaba el idiota. teníamos sombreros rojos. Y escopetas, puñales, ametralladoras, cañones y tanques. Otros llevaban las manos vacías. Laura iba desnuda. “

     Levrero nos lleva del castillo (¿qué castillo?) al bosque; nos presenta a los conejos, los guardabosques, el idiota, Laura, y nos muestras la caza de unos por los otros, cuando no son los otros por los unos, o unos y otros por un tercero.

      “Decimos que vamos a cazar conejos, pero en el bosque no hay conejos. Vamos a cazar muchachas salvajes, de vello sedoso y orejas blandas“.

      Levrero acostumbra en sus libros a sumergirnos de golpe en la irrealidad más absoluta, pero lo hace con gesto imperturbable, utilizando la palabra justa y el relato más preciso posible, por lo que los lectores nos dejamos transportar de manera totalmente confiada a su mundo particular.

      “Hay un refrán muy usual en boca de nosotros, cazadores de conejos: <<Donde menos se piensa, salta la liebre>>. Interpretamos la palabra <<liebre>> como una forma velada y poética de referirse al conejo, y cuando alguien dice este refrán, y se dice a menudo, los demás nos miramos con gestos de complicidad y astucia.

   También hay en Levrero un cierto afán didáctico no exento de reflexiones moralistas.

  “No llevamos a nuestros hijos a las cacerías para evitarles el bochornoso espectáculo de las conejas que se dedican a la prostitución

     Y  hay un Levrero, experto naturalista y perfecto conocedor de la sique del conejo.

   “El conejo con tendencias paranoides se cree perseguido por multitud de cazadores que quieren hacerle daño; es retraído y desconfiado, y se  pasa la vida imaginando que va a ser víctima de complejas maquinaciones y terribles trampas“.

    Por supuesto no puede faltar el halo poético caracterísitco del uruguayo

    “Poniendo un conejo contra el oído se oye el ruido del mar“.

  Y como siempre -vide supra- la presencia constante del erotismo, moderado por la ternura y el humor.

     “<<Creo haber atrapado un conejo>> dije, acariciando la suave vellosidad de Laura, que es tan joven

    El que lea este libro no volverá a ver con los mismos ojos a los conejos, tampoco a los guardabosques ni a los castillos (¿qué castillos?) pero sobre todo retendrá en su retina la imagen de la bella Laura retozando entre los sicomoros, acariciada por la lasciva marida del idiota.

    Y no menos importantes en la obra son las excelentes ilustraciones de Sonia Pulido, que saben recrear perfectamente el ambiente lúdico, sensual e irreal del relato.

co2

    En definitiva un libro fantástico para regalar en estas fechas a un amigo/a muy especial y que ame la literatura con todas sus fuerzas, como tú.

      Un saludo y vuelvo a mi retiro.

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Acerca de Oesido

Tengo muchas dudas y ninguna solución. Sólo sé que hay mucho imbécil, algún malvado y escasísimos sabios.
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