Para iniciar cualquier tarea es útil un cierto “calentamiento” preparatorio de la actividad en cuestión. El deportista antes de iniciar la prueba atlética o el partido hace estiramientos que lo predisponen al ejercicio físico. De la misma manera, uno se prepara para la actividad intelectual con rituales o manías personales. Yo soy de los que antes de empezar a trabajar ordenan la mesa, distribuyendo de una manera especial papeles, libros, material de trabajo, bolígrafos, folios en blanco (normalmente cuando acabo se me han esfumado las ganas de trabajar). Y cada creador, escritor, pintor o escultor, tienen sus rutinas de arranque. Leyendo el libro de Dan Fante, Un legado de escritura, alcohol y supervivencia, nos cuenta que su padre, John Fante, cuando se sentaba a la máquina de escribir y no conseguía a arrancar, a modo de calentamiento escribía una y otra vez la siguiente frase: “Ahora es el momento de que todos los hombres buenos acudan al rescate de su partido“.
Aparte de esta anécdota, poco más he sacado en claro del libro de Fante, salvo que su vida es una sucesión continuada de episodios de alcoholismo, sexo duro, drogas y autodestrucción. Escribe bien, pero esta inmersión en el realismo sucio, sucísimo, de su vida acaba cansando, hasta el mundo de que llego a pensar que muchas de sus peripecias son inventadas o al menos, exageradas.
Como siempre que leo unas memorias de alguien que ha llevado una vida convulsa, mi mentalidad burguesa me lleva a felicitarme por mi apacible vida de aburridohombredeclasemediacuyoobjetivovital-esevitaromeoderarlastensiones,elriesgoylaincertidumbre-yentregarse-ainofensivasdistracciones-físicasymentalesqueayudenapasarelrato-hastaquellegueelinevitablefin.
Así que, por simpatía con John Fante, escritor muy de mi gusto, en mis ratos muertos me siento delante del portátil y escribo una y otra vez: ”Ahora es el momento de que todos los hombres buenos acudan al rescate de su partido“. Claro que he descubierto que avanzo más rápido con el copiar y pegar (sobre todo si hago bloques de frases cada vez más grandes). Llevo 2.560.000 repeticiones sólo en esta mañana de Domingo. Apasionante.
Y ahora voy a empezar a leer Némesis de Philip Roth. Hace poco acabé Verano, de Coetze. ¿Qué está pasando con mis gustos literarios? Será eso que llaman la madurez. Cielos!












