Boris Vian, la espuma de los días

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       La lectura de La hierba roja me había dejado un poso de un cierto escepticismo respecto al interés que podría tener la obra de Boris Vian; pero decidí continuar indagando en su personalidad literaria, leyendo La espuma de los días. Empecé con cierta desgana, pero hacia la mitad del libro, empezó a engancharme  y este interés se mantuvo hasta el final. En él se narra, si es que en los libros de Vian se puede hablar de narrar,  la historia de amor de dos de su protagonistas, Colin y  Chloé, y sobre este nudo central se nos cuentan las andanzas de otros cuatro personajes, la pareja formada por Chick y Alesis y la integrada por Nicolás e Isis.

       Como es usual en Vian el relato está plagado de escenas surrealistas, absurdas, simbólicas,  …. y todo lo que ustedes quieran. Pero lo que parece a primera vista un caos y un sinsentido, no es tal. Indagando, observando y releyendo, todo adquiere su coherencia interna.

      En La espuma de los días hay humor, amor, desamor, celos, amistad, filias, fobias, ternura, dolor, enfermedad y muerte.

      Vian se ríe con ternura de su amigo Sartre a cuya vida y obra se refiere en la novela identificándolo como  Jean Sol Patre (Sol/sole/ lenguado en francés/ pez de mirada asimétrica/ en alusión al estrabismo de Sartre) y Sartre se rió de Vian en la vida real poniéndole los cuernos con su primera esposa Michele. Que Jodía es la vida …

      Vian plasma a través de las andanzas de Colin y de Chick su filosofía contraria a la noción de “trabajo”. A este respecto queda clara su postura puesta de manifiesto en la siguiente declaración: El trabajo es probablemente lo más bajo y lo más innoble de lo que hay sobre la Tierra. No es posible mirar a un trabajador sin maldecir lo que ha hecho que este hombre trabaje, mientras que hubiera podido nadar, dormir sobre la hierba o simplemente leer o hacer el amor con su mujer“.

      Vian expresa en la novela su escala de valores: “Sólo dos cosas son importantes: el amor, en todas sus formas, con chicas bonitas, y la música de Nueva Orleáns o de Duke Ellington. El resto debería desaparecer, pues el resto es feo“.

     (Post rescatado del antiguo Blog de Oesido)

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Acerca de Oesido

Tengo muchas dudas y ninguna solución. Sólo sé que hay mucho imbécil, algún malvado y escasísimos sabios.
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