Italo Calvino, el barón lector

      A veces, una sola obra engulle a un autor. Nabokov no es Lolita, ni Italo Calvino, según acabo de descubrir, es El barón rampante. Leox me puso en camino de Si una noche de invierno un viajero a través del postSubrayado I.

      Su protagonista, “el lector”, (que somos cada uno de los que leemos el libro) por razones que se explican en la novela, cada día lee el primer capítulo de una novela distinta, novela que obedece a estilos, caracteres y personajes diferentes. Entre capítulo y capítulo discurre un hilo narrativo.

      Es una continua declaración de amor por parte de Calvino al acto de leer y a los lectores.

    Parafraseando un conocido anuncio de televisión, este libro es un permanente homenaje a los que  que leen de noche, a los que leen de día, a los que leen sentados, o tumbados, en verano o en invierno, a los que leen vestidos, en pijama o desnudos, a los que prefieren leer antes de cenar o después de comer, desayunados o merendados, a los que leen en inglés, ruso, chino, gallego o portugués, a los que leen mucho, a los que leen poco, a los que leen ràpido, a los que leen despacio, a los que les gusta leer en voz alta, a los que usan un púlpito, a los que marcan con una doblez las páginas (desgraciados hijos de su madre), a los que secan flores entre los libros, a los que ordenan los libros en las estanterías por tamaño, a los que los ordenan por orden alfabético de autores, a los que leen libros de bolsillo, a los que prefieren ediciones caras, a los que tienen carnet de una biblioteca, o de dos, o de ninguna, a los que leen novelas policiacas, a los que prefieren las obras románticas, o de ambientación oriental, o ….

    Al final del libro, unos lectores reflexionan sobre el acto de la lectura y comentan aspectos con los que me identifico plenamente. Uno de ellos dice:

      ” El momento que más me importa es el que precede a la lectura. A veces el título basta para encender en mí el recuerdo de un libro que acaso no existe. A veces es el comienzo del libro, las primeras frases …. En suma: si a ustedes les basta con poco para poner en marcha la imaginación, a mi me basta con menos: la promesa de la lectura

        Y otro reflexiona lo siguiente:

    “También yo siento la necesidad de releer los libros que ya he leído, pero en cada relectura me parece leer por vez primera un libro nuevo. ¿Seré yo que sigo cambiando y veo nuevas cosas que antes no había advertido? ¿O bien la lectura es una construcción que toma forma al juntar un gran número de variables y no puede repetirse dos veces siguiendo el mismo dibujo? Cada vez que trato de revivir la emoción de una lectura precedente, extraigo impresiones distintas e inesperadas, y no encuentro las de antes

      Y casi concluye el libro con lo siguiente:

      ¿Usted cree que toda historia debe tener un principio y un final? Antiguamente un relato sólo tenía dos maneras de acabar: Pasadas todas las pruebas, el héroe y la heroína se casaban o bien morían. El sentido último al que remiten todos los relatos tiene dos caras: la continuidad de la vida, la inevitabilidad de la muerte

      (Post rescatado del antiguo Blog de Oesido)

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Acerca de Oesido

Tengo muchas dudas y ninguna solución. Sólo sé que hay mucho imbécil, algún malvado y escasísimos sabios.
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