Me estoy haciendo mayor

        Sí, decididamente, me asalta el desánimo. Estoy viejo, caduco. ¿Que por qué? He leído un libro de Thomas Bernhard y me ha gustado.

     Lo sé. Lo sé, es una prueba irrefutable de decadencia. Hace ya muchos años lo había intentado con otro libro, y en mi sano y correcto juicio lo tiré a las veinte páginas. Como debe ser. Pues el otro día me hago con una novelita que se titula El sobrino de Wittgenstein. Ciento cuarenta paginitas de letra enjuta y hoja escuálida. Me siento por la noche y …. ME LA LEO DE GOLPE

    Qué vergüenza!

    B. nos cuenta la vida de su amigo Paul W. De joven era un rico Playboy al que le gustaban las chicas guapas y los coches de carrera (¡anda que era tonto el tío!) Y de mayor va degenerando, pierde su fortuna, supongo que su encanto, entra en continuas depresiones que obligan a internarlo numerosas veces en un sanatorio siquiátrico y, en suma, camina directo a la decadencia, hasta el punto que acaba enterneciéndose cada vez que contempla a un pobre (cuando esto le pasa a un rico es que está muy acabado). Pero junto a la vida de crápula bebedor, este W. es un gran experto en música y otras artes. En suma un personaje curioso.

   Pero además en torno a la narración aparecen una serie de temas incidentales, al parecer recurrentes en Bernhard. La enfermedad: “El sano si es sincero, no quiere tener nada que ver con el enfermo, no quiere que le recuerden la enfermedad y con ello, como es natural y lógicamente, la muerte. Los sanos quieren estar entre ellos y con sus iguales, y en el fondo no toleran a los enfermos“. Los premios literarios:“Aceptar un premio no quiere decir otra cosa que dejarse defecar en la cabeza, porque le pagan a uno por ello. He sentido siempre las concesiones de premios como la mayor humillación que cabe imaginar” Nota.- Pero no dejó de aceptar ni uno solo si conllevaba compensación económica. No elude ni siquiera la autoflagelación: “Evitamos a los marcados por la muerte y también yo cedí a esa bajeza … No tengo buen carácter. Sencillamente, no soy buena persona. Me aparté de mi amigo – Paul W. se hallaba solo, viejo y enfermo- lo mismo que sus otros amigos, porque como ellos quería apartarme de la muerte

     Después de leer este librito e indagar un poco sobre la vida y la obra de Bernhard, hay una palabra que resume su vida: IRRITACIÓN. Irritó a sus amigos y familiares, a sus convecinos, a sus paisanos, a los políticos y autoridades de su país y por encima de todo y de todos, a sí mismo.

     Manda narices.

Sobre los Wittgenstein: http://observadorglobal.com/los-wittgenstein-el-siglo-xx-en-una-familia-n2301.html

Y como prueba de su irritabilidad:http://thekankel.blogspot.com/2009/10/mis-premios-de-thomas-bernhard.html

   (Post rescatado del antiguo Blog de Oesido)

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Acerca de Oesido

Tengo muchas dudas y ninguna solución. Sólo sé que hay mucho imbécil, algún malvado y escasísimos sabios.
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