Una de japos

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    Botchan de Natsume Soseki. Editorial Impedimenta.-  Dos argumentos publicitarios lanzados por los editores para enganchar al lector: a) Este escritor es una de las referencias literarias de Murakami. Y b) Botchan es un clásico de la literatura  juvenil en Japón, equiparable al Guardián entre el centeno de Salinger o alHuckleberry Finn  de Twain para los paises anglosajones. A estos dos ganchos yo añadiría otro más genérico: algo está pasando últimamente en las librerías y las editoriales con los autores nipones. Las estanterías se ven asaltadas por libros de escritores japoneses. Se reedita a Mishima, se reflota a Kenzaburo Oe, se desempolva a  Yasunari  Kawabata y suma y sigue.

          ¿Y bien?

          Botchan es un joven aparentemente simple, de no excesiva inteligencia y  educación escasa. Posee un enorme amor propio y si destaca por algo es por su  ausencia de malicia o doblez en su trato con los demás. Huérfano de madre  desde muy niño, pronto fallece su padre y se encuentra sólo en la vida y con escasos recursos. Termina unos estudios técnicos que le permiten ser contratado por un instituto de una aldea perdida de Japón, con un pobre sueldo. Una que vez que llega desde Tokio a su nueva residencia , tiene que sufrir las burlas de sus alumnos, unos animales de bellota, y en su vida diaria evita caer en las mezquindades de sus compañeros de trabajo. Se enfrenta a sus cuitas con orgullo pero escaso sentido común y falta de madurez. Eso sí, por defender lo que cree justo es capaz de arrostar las consecuencias que sean. Eso es un resumen apresurado del argumento. En cuanto al desarrollo del mismo, en la contraportada del libro ya se nos avisa que es una de las “más hilarantes y entretenidas novelas japonesas de todos los tiempos

          Una de tres: o yo soy poco hilarante  o el libro envejece mal o los japoneses tienen un sentido del humor muy alejado del nuestro. Desde el punto de vista literario el libro tiene evidentes virtudes: Está escrito con fluidez, los personajes y anédotas están bien planteados y con todo ello es un libro que se lee en un suspiro debido a su indudable calidad. El problema es el fondo, el argumento: lo que en su época, su  país y su contexto pudo ser hilarante  a día de hoy tiene poca o ninguna gracia.  Yo sospecho que sus méritos son sobre todo “metaculturales”. A principio del siglo XX, cuando se publica,   la sociedad japonesa, al parecer,  era una sociedad acartonada, rígida, disciplinada, respetuosa con la tradición y bla, bla, bla… supongo que en ese momento un personaje como Botchan que no respeta a la superioridad, ni el formalismo, ni le importa el que dirán, debía de aportar una frescura y una originalidad atractiva a los lectores de entonces. Por ahí se deben explicar sus posibles méritos extraliterarios. El problema, insisto, es de empatía. En el año 2009 un españolito es capaz todavía de sintonizar  con Holden Caulfield pero le es ajena la personalidad de Botchan. Vamos, digo yo…

    (Post rescatado del antiguo blog de Oesido)

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Acerca de Oesido

Tengo muchas dudas y ninguna solución. Sólo sé que hay mucho imbécil, algún malvado y escasísimos sabios.
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