Desmemoria

      De vez en cuando, como ahora mismo, me siento delante del portátil, abro el Word y me digo: “voy a escribir cualquier cosa que se me ocurra”. Lógicamente no se me ocurre nada,  ¿o ustedes se piensan que soy un tío al que se le ocurren continuamente cosas?  Para salir del atolladero tengo dos opciones, coger de las estanterías un libro cualquiera o coger mi “cuaderno de frases”. En este momento –sí, escribo en tiempo real- he optado por la segunda vía. Abro el cuaderno * (marcado con una estrellita dorada, para distinguirlo del   cuaderno ** -de idéntico formato- y marcado con dos estrellitas doradas)  y hete aquí que la página que ha caído en suerte es una que recoge distintas frases extraídas de los diarios de Iñaqui Uriarte. Me fijo en una que dice: “Para asustarme de mi ignorancia no tengo más que echar un vistazo a mi biblioteca. Miles de libros leídos de los que no recuerdo nada.” Yo tengo una parte de mis libros a mi espalda.  ¿De cuantos podría hacer un resumen más o menos inteligible que superara dos o tres folios por ambas caras a espacio 1,5, letra Calibrí, tamaño 12?  De pocos.  Me vuelvo a los libros que tengo cerca y hago una prueba. Por ahí andan los Bolaño: ¿Qué demonios se traían entre manos Los detectives salvajes?, ¿Soy capaz de recordar el argumento de uno solo de sus relatos  de El gaucho insufrible o Putas asesinas? También tengo a mano uno de los primeros Auster que leí, El palacio de la Luna. Uff de que poco me acuerdo. ¿Y de los Sebald?, ¿De qué iba Austerlitz? Sólo recuerdo algunas reflexiones a lo largo de un viaje en tren. Patético.  Precisamente para luchar contra el olvido es por lo que hace un par de años, cuando advertí que se me olvidaba casi al instante casi todo lo que leía o veía (porque con las películas pasa lo mismo) decidí dos cosas: subrayar el contenido de algunos párrafos de los libros y llevar un cuaderno donde apuntar frases que me hubieran gustado por uno u otro motivo. En cuanto al hecho de subrayar párrafos, a veces, he releído el libro previamente subrayado y cuando llego a los párrafos destacados no soy capaz de discernir el motivo por el que en una primera lectura me llamaron la atención. En cuanto a lo de las frases me va mejor. Me gusta releer algunas de estas frases que condensan un pensamiento, una idea original o simplemente están llenas de ingenio o humor. Claro que en una de ellas dice Cioran: “Desconfiar de los pensadores cuyo espíritu  no funciona más que a partir de citas“.

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Acerca de Oesido

Tengo muchas dudas y ninguna solución. Sólo sé que hay mucho imbécil, algún malvado y escasísimos sabios.
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4 respuestas a Desmemoria

  1. Andromeda dijo:

    Me identifico completamente con lo que dices, de hecho solo recuerdo descripciones arquitectónicas en Austerlitz y me he olvidado completamente de El palacio de la luna. :*)
    Los libros terminan por ser experiencias que nos van formando en el ámbito lector, pero la memoria es tan selectiva que nos juega malas pasadas.
    Saludos

  2. mario dijo:

    Hola: escribí un comentario pero no sé que le ocurre a mi cuenta cuando paso por wordpress, por lo tanto quedé enganchado a ese desperfecto que a lo iba a escribir.
    Como dice Andrómeda, la memoria es selectiva y lo demás va a parar al olvido.
    Si recuerdo algunos pasajes de la novela de Bolaño pero olvidé el nombre de los dos protagonistas.
    saludos

  3. La memoria… Ah, la memoria. Recuerdo muy bien de El palacio de la luna lo que es el hambre y cómo una persona normal, como el protagonista (cuyo nombre no recuerdo, véase) llega a convertirse en indigente y a dejarse ir, o sea a buscar la muerte, pero en el último instante llega la salvación de aquella chica que había conocido y lo había estado buscando. Recuerdo las escenas de Central Park y la búsqueda de restos de comida en las papeleras y cómo atrapa con avidez el trozo de una hamburguesa que alguien ha tirado… Lo que impacta no se olvida, creo yo. Pero para mí la literatura es cómo esos cuadros donde el motivo principal resulta vívido y perfectamente distinguible con los ojos cerrados, no así lo que le rodea.

  4. oesido dijo:

    Cecilia, veo que tú estás condenada al recuerdo (sea lo que quiera decir esta frase, si es que quiere o pretende decir algo, que no lo sé porque uno no siempre sabe aquello que dice o intuye, etc.). Mario, Andrómeda “e mais eu” que diríamos en gallego nos aplicaremos la frase de Litchtenberg: “Olvido la mayoría de las cosas que he leído, como olvido lo que he comido; pero sé muy bien, no obstante, que ambas cosas contribuyen al mantenimiento de mi espíritu y de mi cuerpo”

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